La inteligencia artificial nos aportará muchos valores y nos ahorrará muchos costes. Una de las aplicaciones importantes, es agregar esta inteligencia artificial a los drones, donde se abre una ventana con aplicaciones ilimitadas. Una de ellas, es el proyecto que ha desarrollado la bodega Emilio Moro junto a Telefónica, con un geolocalizador de parcelas, diseñando un análisis agronómico de los datos para diagnosticar el estado de cada planta.
De esta forma, se consigue el control del índice de estrés híbrico de los viñedos y de cada planta, para poder saber el mejor momento del abono y como y cuando realizar la poda en cada parte del viñedo.
Este adelanto tecnológico nos aporta muchos más valores de calidad en distintos aspectos, Con el análisis de todos los datos informáticos de control que nos aporta el dron, geoposicionando cada cepa, da instrucciones a otras máquinas que hacen el proceso de abono y de poda de cada planta.
A cada planta se le aporta tipo y cantidad de nutrientes para obtener un equilibrio de la mayor cantidad de uva por cepa y la máxima calidad para la elaboración del vino, con una mejor gestión optimizando el abono. A la vez se puede conocer que cepas dan menor calidad y menos rendimiento para poder gestionarlas mucho más mejorando su calidad. Así pues, la producción mejorará de forma cualitativa y cuantitativa.