Un ingeniero industrial con educación rural e inicialmente estudiando letras, siempre ha demostrado ser una persona especial y poco convencional. Pero eso si, muy tenaz y perseverante.
Ya en su primer trabajo diseñó el Sea Truck (embarcación de alta velocidad que podía atracar en tierra firme) y poco a poco empezó a desarrollar su mentalidad y personalidad innovadora:
– Cuando aparecía algún problema, lo solucionaba. Así inventó su Ballbarrow, en su jardín.
– Cuando algo no funcionaba, empezaba a pensar como conseguir hacer que funcionada. Así inventó su primera aspiradora, después de utilizar una de las aspiradoras más caras del mercado atascada en su casa. Observó lo que no funcionaba y lo mejoró innovando totalmente.
– Si crees en tu proyecto y nadie te hace caso, crea tu propia empresa. Ninguna multinacional quiso aceptar su proyecto hasta que después de pasar por una empresa japonesa creó su propia empresa, endeudado hasta las cejas, lanzando al mercado la Dyson DC01en el año 1993 (después de 5.220 prototipos y 15 años de trabajo).
Después de este tenaz proyecto, y con su mentalidad total de innovador, sigue creando nuevos productos con tecnología pionera, invirtiendo cada mes unos 16 millones de euros en I+D+i, Lanzando proyectos como los ventiladores sin aspas, el conocido secador de manos Airblade. Así hasta 2.400 patentes.
Dyson es la única empresa de electrodomésticos con laboratorio propio de microbiología, con una estructura de más de 6.000 personas seleccionadas por su capacidad y talento, junto a más de 1000 ingenieros, los cuales unos 150 solo trabajan para desarrollar la innovación y el diseño.
Este es un ejemplo de innovador de nacimiento.