El Internet de las Cosas es ya una realidad que está cambiando nuestra forma de vivir y de trabajar.

Nada más despertarse, el reloj inteligente le muestra un informe sobre cómo ha dormido esa noche. Mientras se dirige a la ducha, enciende con el móvil la cafetera para que tener listo el café del desayuno. Desde el trabajo, retrasa la hora que tiene programada para que se encienda la calefacción porque recuerda que llegará más tarde a casa. Antes, debe hacer unas gestiones.

Con su móvil geolocaliza un coche compartido, que desbloquea y paga desde la aplicación. Para en una tienda a comprar ropa, y el probador inteligente le sugiere estilismos. De camino a casa, enciende de manera remota el horno para que esté a la temperatura que marca la receta de la cena. Cuando llega a casa, ni necesita abrir el móvil: le basta pulsar un botón para encargar en tu cibertienda pañales para el bebé. Mientras lo hace, habla al altavoz inteligente para que active el servicio de música.

Esta secuencia no se encuadra en un futuro de ciencia-ficción. Todas estas acciones son ya posibles gracias al despegue de lo que se conoce como Internet de las Cosas (IoT por su acrónimo en inglés), un entorno en el que los objetos -desde maquinaria industrial hasta los electrodomésticos o los coches- pueden conectarse a Internet para recoger, enviar y recibir datos.

“IoT está pasando gradualmente de ser un concepto futurista a convertirse en una realidad que puede influir tanto en nuestra forma de vivir como de trabajar”,