Escribiendo este artículo, en pleno confinamiento, no se me ocurre escribir sobre lo que va a pasar y las consecuencias del COVID-19, sino que intento analizar los cambios y comportamientos de la nueva sociedad en el siglo XXI, después de dicha pandemia.
Me gustaría empezar este párrafo viendo que todo ha cambiado. Todo es diferente. La sociedad y el consumidor han vivido nuevas experiencias de consumo, de organización familiar, nuevas experiencias en el concepto del recurso tiempo y como consumirlo, nuevas experiencias en buscar cualquier información a través de internet, nuevas experiencias en comunicarnos, y sobretodo aprender mucho más a comprar y consumir por internet.
La percepción del mundo convencional es como un globo que se va desinflando mientras que el globo del nuevo mundo se va hinchando muy rápidamente, ocupando cada vez más el espacio del primero. ¿Nos damos cuenta?
Con todo ello, el consumidor está cambiando muy rápidamente fortaleciendo las últimas tendencias y costumbres, Entre ellas, nos vamos a convertir en consumidores mucho más ahorradores y cautelosos por la continua incertidumbre general. También hemos adquirido una clara valoración hacia la búsqueda de lo saludable y sostenible. Hemos visto un giro importante de la situación climática estos últimos meses, viendo que la mejora del cambio climático no es una utopía. Y por último y una de las más importantes, es la evolución hacia un mundo mucho más digitalizado, por tanto más tecnológico.
En los comportamientos ahorradores van a potenciar las plataformas digitales de distribución con precios más bajos, que nos aportan un ahorro energético y económico, o aquellos valores que nos aporten un ahorro importante del tiempo. En este confinamiento, han incrementado en un 35% las compras on line o en un 75% el uso del Home banking. También van a incrementar todas aquellas tendencias compartidas dentro del co-society, o servicios como el carsharing, coworking, etc,
Por otra parte, cada vez está más de moda el buscar la salud individual, colectiva y del planeta. Hemos visto que el nivel de contaminación ha bajado de una forma increíble en pocas semanas. Como consecuencia, ha creado un mayor convencimiento de que este es el punto de partida para volver a imaginar un mundo más sostenible y saludable. Por este motivo, las ciudades, las casas y toda aquella economía ecosostenible, interesará totalmente a nuestra sociedad, obligando a las empresas a trabajar con ello y para ello, y convirtiéndose en un valor intangible diferencial y obligado para cualquier marca.
Y por último, y como una de las tres tendencias más importantes que vamos a vivir en nuestra sociedad, es la de convertirnos en personas aún más conectadas, entrando totalmente en la sociedad digital y tecnológica. En estas últimas semanas ha incrementado en un 50% la comunicación digital y en un 86% el teletrabajo, Las nuevas generaciones, que asimilan y empujan más rápido el mundo digital, han hecho presencia en las escuelas a través del Zoom, Skype o Hangout. La gran ventana que había para ver el mundo de una forma más tecnológica, se ha convertido en una ventana mucho más grande, y se ha abierto con una conciencia más clara hacia el mundo digital. Con lo cual, será un desarrollo mucho más acelerado.

El marketing valora mucho este nuevo consumidor que cada vez más decide rápido, al momento, al día, y las técnicas de su captación y fidelización van a cambiar totalmente. Cada vez más el consumidor digital es más marquista, y al estar constantemente conectado, hace que sus necesidades y deseos vayan más rápido.

Diríamos que no es que haya pasado nada nuevo, sino que aquello que estaba pasando lentamente, esta situación de la pandemia lo ha acelerado.