Cuántas personas hacen lo justo, lo mínimo, lo indispensable que deben hacer en la empresa, y cuántas personas no quieren perder el tiempo en formarse y mejorar en su vida profesional. Más de las que debería haber. Cuántas veces hemos escuchado: “¿Para que tengo que cambiar, si con lo que hago ya me va bien?”. Una actitud negativa, mediocre, que afecta a las personas, los equipos y las empresas.

Por suerte, cada vez hay más profesionales conscientes de la situación y de la evolución del mundo profesional, y cada vez la competencia nos obliga más a salirnos de la zona de confort, para formarnos, prepararnos, reinventarnos y ser creativos.

Hoy en día, esos directivos que dirigen empresas, o esos vendedores que venden desde la zona de confort, a veces sin darse cuenta se van quedando fuera de juego, porque son son los propios clientes los que les acaban perdiendo la confianza. Pero al mismo tiempo la competencia está más preparada, es más agresiva, más innovadora y creativa, y más veloz, y cada vez más tenemos que reaccionar, para ser más creativos e innovadores que ellos, más veloces, más agresivos y preparados.

El no salir de la zona de confort significa morirse y quedarse fuera del mercado.

SI NO SALES DE LA ZONA DE CONFORT, SERÁS PERSONA MUERTA