Desde hace unos años, y en momentos de dificultades, está de moda el utilizar la palabra “reinventarse”, y los emprendedores, las personas con dificultades, los empresarios, o los directivos, ¡Ala!, a reinventarse. Pero no todo el mundo lo termina haciendo, y no cualquiera está preparado para hacerlo.

Reinventarse no significa solo cambiar, sino significa hacer un cambio brusco y radical de 360º, un cambio ilógico y provocativo, increíble e inesperado. Y esto es muy difícil. Podemos buscar grandes cambios para buscar grandes soluciones, pero nos podemos quedarnos a medio camino, al no encontrar esa gran idea que necesitamos, al no atrevernos a cambiarlo todo, o no terminar de ser creativos. O casi seguro, al no querer asimilar el gran riesgo que nos pueda comportar. ¡Miedo!

Esa gran diferencia que hay entre adaptarse o reinventarse es muy clara y muy importante. La primera, es cuando vamos marcando una evolución con cambios secuenciales y buscando esa mejora gradual, pensando en los cambios dentro de los parámetros de lo conocido. Y en este campo nos podemos engañar a nosotros mismos cuando pensamos que vamos a reinventarnos y terminamos solo adaptándonos.

¿Porque tenemos que reinventarnos de forma drástica y radical? Entre otras cosas, porque la competencia nos presiona, nos determina y nos coacciona, porque la constante incertidumbre general de nuestro entorno nos puede llegar a afectar. Y entre muchas más cosas, porque los clientes nos exigen y nos obligan a cambiar a una velocidad increíble para transformarnos constantemente en lo que nos piden. En definitiva, para que nuestro proyecto, marca o empresa no se muera o caiga en la mediocridad al perder ese interés que nuestros clientes podrían tener.

Por este motivo tenemos que obtener y empaparnos de una mentalidad y pensamiento totalmente “disruptivo”. Buscar la evolución en cambios drásticos, provocativos, sorprendiendo y excitando al cliente. Perder el miedo a cualquier propuesta siendo totalmente flexibles, con una mente absolutamente abierta. Intentemos cambiar la cultura, los conceptos, y cambiemos las ideas aceptadas por todos, y buscando en las ideas incomprendidas y desconocidas, sin miedo. En el más allá de la lógica.

Solo así podremos realmente reinventarnos, En el momento que un proyecto disruptivo nace y el cliente lo acepta, la seguridad de desarrollo y éxito de dicho proyecto, está asegurado. Pensar que las adaptaciones o innovaciones evolutivas pueden llegar a aburrir a los clientes, mientras que los cambios e innovaciones disruptivas o reinventadas pueden sorprender a los clientes y llevarnos al éxito. Solo de esta forma, podrás fidelizar a tus clientes, desorientar a la competencia y eliminarla.